Buenos días
Hoy os traigo unas cuantas citas de unos de mis libros favoritos y con los que mas identificada, de una manera un tanto extraña, me siento.
El libro es Lo que fue de ella de Gayle Forman, próximamente traeré la reseña, que esta a medio escribir y espero poco a poco retomar el ritmo de esto, al menos que algo en mi vida vuelva a tener el ritmo que tenia antes. Menos es nada. Por si acaso, si pensáis leer el libro, puede que caiga algún spoiler pero me gustan tanto sus frases y me siento tan identificada con la manera de pensar y actuar del protagonista que tenia que ponerlas.¡Aquí van!
Aún así siento la necesidad de recordarme cuán efímero es un día, de decirme que, si fui capaz de superar el de ayer, también podré con el de hoy.
Todos los que saben lo que ocurrió realmente guardan silencio. Los rumores, incluso los verídicos son como las llamas: si se los deja sin oxígeno acaban apagándose.
Es posible que un día tenga sólo veinticuatro horas, pero a veces llegar al final de la jornada parece tan imposible como escalar el Everest.
Y su voz es exactamente la misma. No sé por qué esperaba que hubiese cambiado; quizá porque ahora todo es distinto.
Cuando el accidente había sido distinto; tenía que estar ahí, presente, ayudando; tenía que ser el hombro en el que se apoyara. Cuando se fue, en cambio, me quedé solo. No había nadie por quien luchar así que dejé que todo se desmoronara. Y al final todo acabo por detenerse, simplemente.
En realidad, todo consiste en el control. Quiero tenerlo todo controlado, supongo.
- Ya, pero hay cosas que uno no puede controlar por más que lo intente.
¿Conocéis ese chiste del perro que se pasa la vida persiguiendo coches, y cuando por fin pilla uno no sabe qué hacer con él? Yo soy ese perro.
He llegado a comprender que hay una diferencia abismal entre saber que algo ocurrió, incluso saber por qué, y creerlo. Cuando cortó el contacto conmigo. por supuesto supe que había ocurrido. Pero creerlo me llevó mucho, muchísimo tiempo. De hecho hay días en los que no acabo de creérmelo.
Si quiero oír su voz tengo que recurrir a los recuerdos. Al menos eso no me falta.
- Le contaremos nuestros secretos a la oscuridad.
- Vale.
- Bueno, confiésame otros de tus miedos irracionales. - Me agarró de los brazos y y se arrebujo contra mi pecho, como si quisiera fundir su cuerpo con el mio.
- Tengo miedo de perderte. - musitó.
- Si, es cierto. Necesitaba alguien a quien odiar, y como tú eras la persona a la que más quería, te tocó la papeleta.
- ¿Listo?.
Me gustaría decirle muchas cosas, y la primera es que siempre he estado listo.
Su sonrisa es como chocolate fundido. Es como un solo de guitarra de puta madre. Es todo lo bueno que hay en este mundo.
No Hay ninguna de esas fotos tontorronas que solíamos tomar el uno del otro o de los dos, besándonos o haciendo muecas mientras uno sostenía la cámara con un brazo estirado. Me encantaban esas fotos. Siempre salía una cabeza cortada o el dedo de alguien tapaba la mitad, pero parecían captar algo autentico.
Y hasta aquí las citas de hoy, os prometo volver pronto con la reseña y ¡feliz semana a todos!


































